Acuerdo de Paz con el Inca Tito Cussi en Acobamba

    Viajé desde Huancacalle pasando por el abra Chucuito y Choquetira a la municipalidad distrital de Incahuasi, que se extiende al sur del nevado Choquezafray llega  hasta el rio Apurímac.

    Alli se encuentran los restos de Acobamba, donde el tercer Inca de Vilcabamba, Tito Cussi, firmó el 24 de agosto de 1566 el tratado "Paz perpetua" entre españoles e incas de Vilcabamba, el cual quedaría roto años más tarde con la muerte del Inca.

    Para los españoles aquel sitio no tenía ningún significado especial. Pero es evidente que el Inca eligió para la firma de este importante tratado un lugar que está situado al pie del Apu Choquezafra, en un punto casi intermedio entre este Apu Principal y su Apu Femenino, el Chotawilca. Un espacio sagrado que dignificaba aquel acuerdo que no era del agrado de algunos capitanes del Inca.  

    En cumplimiento de este acuerdo de paz fueron enviados a Vilcabamba para evangelizar a los incas los dos primeros clérigos, Antonio Vera y Francisco de las Veredas, quienes construyeron una iglesia en Carco.

    Diego Rodríguez de Figueroa fue nombrado Corregidor y Justicia Mayor y en un acto solemne en presencia del Inca, el 9 de julio de 1567, instaló en Carco las insignias de su poder: una cruz alta de palo en medio de la plaza del pueblo junto a la iglesia y la horca en lo alto de un cerro 

    Como parte de este acuerdo el hijo de Tito Cussi, Quispe Tito, recibió el bautismo en Carco el 20 de julio de 1567.

    En agosto de 1568 regresó a Cusco el padre Vera y entraron en Vilcabamba los frailes agustinos Juan de Vivero y fray Marcos García, acompañados de Atilano Anaya. El prior Juan de Vivero enseñó al Inca el catecismo cristiano durante dos semanas en Huarancalle y lo bautizó en Rangalla el 28 de agosto de 1568 con el nombre de Felipe Cussi Tito Cussi Yupanqui. Y a su esposa principal la bautizó como Anguelina Olán Quilaco.

    El tratado de paz de Acobamba fue ratificado por el Rey Felipe II el 2 de enero de 1569, tras haber solicitado la necesaria autorización al Papa  porque el tratado incluía el acuerdo de matrimonio del hijo de Tito Cussi con la hija de Sayri Tupac, cuyo parentesco exigía dispensa papal que fue concedida por Pío V.

    Fray Marcos Garcia era un hombre autoritario y de talante difícil. Y en septiembre de 1569 se incorporó a la evangelización de Vilcabamba otro agustino de carácter más dialogante, Fray Diego Ortiz.

    Con la firma de este tratado el Inca Tito Cussi autorizó la entrada de sacerdotes, la construcción de iglesias y aceptó su propio bautismo y el de su hijo. Pero nunca permitió el acceso de españoles a Hatun Vilcabamba que permaneció como un lugar sagrado y centro de cultos andinos protegido por el Apu Choquezafra.

    Los restos incas de Acobamba fueron investigados por arqueólogos del Ministerio de Cultura en 2017. Se encuentran ubicados en una meseta inclinada sobre el asentamiento de la actual población de Acobamba que cuenta con una escuela.

    Al oeste de Acobamba se divisa Incahuasi y al fondo, tras el profundo cañón del río Apurímac, se divisa el Apu Otarqui, en el macizo de Chungui ya en tierras de Ayacucho.

     

     

     

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