Historia

Demografía

CAIDA DEMOGRÁFICA

Tras la llegada de los españoles, medio siglo de guerras continuas, el efecto de las enfermedades traídas desde Europa y los malos tratos a la población provocaron un gran descenso de la población del antiguo imperio inca.

El censo realizado por el virrey Toledo en 1575, tres años después de la conquista de Vilcabamba, cifra la población del valle de Amaybamba en 606 habitantes, distribuidos en cuatro repartimientos concedidos a españoles que habían participado en la conquista de Vilcabamba la Grande. El tributo de estas cuatro haciendas, que era el diezmo de su producción, ascendía a 648 cestos de coca anuales. Alfredo Encinas estima  que la producción total de la provincia de Vilcabamba ascendía a 70.000 kilos de hoja de coca; que eran enviada a Cusco y de allí transportada hasta Potosí donde se pagaba mejor y se consumía en gran cantidad como apoyo para el trabajo en las minas.

Con la extensión del cultivo de caña de azúcar los hacendados  incorporaron esclavos negros para trabajar junto con indios en condiciones muy duras en los trapiches, donde se extraía el jugo de la caña. Se trataba de una sociedad fuertemente estratificada con una clase dirigente de propietarios españoles, que inicialmente fueron militares que participaron en la conquista. A su servicio tenían administradores y capataces; que organizaban el trabajo gratuito de los esclavos negros y las numerosas jornadas de trabajo obligatorio de indios atribuidos a cada hacienda.

Frente a la dureza de este sistema combinado de tipo esclavista y feudal, en 1602 se produjo una rebelión encabezada por un indio pilcozón llamado Francisco Chichima, que fue ejecutado junto con otros diez rebeldes, tras haber incendiado varias casas y almacenes.

Los hacendados invertían la mayor parte de sus beneficios fuera de la provincia y Alfredo Encinas cita como ejemplo que el hacendado Toribio Bustamante financió con sus beneficios  en Amaibamba la construcción dos monasterios en Cusco, el de los Descalzos y las Dominicas en Cusco.

Epidemias de malaria

Se registraron epidemias de varias enfermedades, pero fueron especialmente graves las de malaria en 1887, 1897, 1906 y 1916. Pero la epidemia realmente mortífera se inició en 1932 y castigó duramente a la provincia hasta finales de los años cuarenta. En algunos sectores del valle llegó a morir el 85% de la población; y la cifra total de víctimas en la provincia se estima  entre 10.000 y 15.000 personas. Además de esta pérdida de vidas, la epidemia provocó la emigración de muchas personas, por lo que se registró un descenso demográfico que sólo empezó a recuperarse a partir  de 1940, cuando mejoraron las condiciones sanitarias, gracias entre otras razones a la creación de un hospital en Quillabamba; y al retorno de la emigración. La población de la provincia se incrementa, excepto en el distrito de Vilcabamba que en 1960, tiene 404 habitantes menos que en 1940. Si bien a partir de esta fecha se inicia un lento crecimiento hasta la actualidad, con un censo de 30.000 habitantes en todo el distrito.